Bushido Edo -Budo Shoshin Shu-

Sword-840x270Personalmente esta es mi obra preferida sobre lo que hoy se conoce como Bushido, de hecho su título original: “Introducción a las artes (o Vía) militares” fué traducido en occidente como “La Vía o Camino del Guerrero”, es decir: Bushido a raiz de la popularización del término en el siglo XX.

Si en la primera parte dedicada al Bushido de la época Edo descubrimos a Yamaga Soko como un “revolucionario” partidario de “reinventar” al samurai como el “Hombre Superior” de la doctrina confucionista y en la segunda Yamamoto Tsunetomo reivindica la vuelta al guerrero por antonomasia, Daidoji Juzan tiende un puente entre ambos extremos

Daidoji Juzan

Daidoji Yuzan (大道寺 友山) fué un samurai y nieto de un estratega militar al servicio de Tokugawa Tadateru, sexto hijo de Tokugawa Ieyasu,  que fue relegado del servicio convirtiéndose en Ronin en 1619.

Estudió las artes de la guerra con Obata Kagenori, Hojo Ujinaga, Yamaga Soto, entre otros y llegó a convertirse en profesor de las artes militares para los clanes de Asano, Matsudaira y Fukui, en realidad en los lugares donde se requerían sus servicios como tal. Fué nombrado Consejero Militar del Daimyo Matsudaira de Aizu. fue descrito como modelo de Lealtad, Autocontrol y Ecuanimidad.

Era un hombre refinado y culto, literato y poeta, que no había vivido en primera persona el Periodo Sengoku, por lo que pertenece a la primera generación de samurai que no fueron formados como exclusivamente guerreros, y que no habían conocido las grandes guerras entre clanes. Debido a ello, probablemente, al emplear el término Bushi no hace referencia al militar, soldado o guerrero sino que toma el significado de Caballero en el más amplio sentido de la palabra, es decir, un militar culto y formado en las artes, lo que se conoce como Bun Bu Ryudo, “La doble vía de las armas y la cultura”, en el espíritu de transformación de la casta samurai, (en sus propias palabras): “Ahora que el Imperio está en paz”.

Su obra

Su obra refleja perfectamente el espíritu que encarna, desde Goshinron o “Ensayo de los cinco vasallos” a  varias recopilaciones de sus poesías.

Su obra más conocida fue esta: Budo Shoshin Shu (武道初心集) que ha sido traducido de muchas maneras y ha cambiado su nombre a través del tiempo, obedeciendo a las modas de la época,  pero en el que deja patente la idea básica de que “El samurai debe ser poeta, maestro y eterno alumno”, insistiendo una y otra vez en que el “Samurai ha de ser un ejemplo de luchador por el Bien y la Justicia”.

Como anécdota y demostración de hasta qué punto se ha tergiversado su obra, algunas fuentes citan este libro como documento de donde nace el famoso credo de lo que yo denomino “Samurai de Redes Sociales”:

No tengo parientes, yo hago que la tierra y el cielo lo sean.
No tengo hogar, yo hago que ellos también lo sean.
No tengo poder divino, yo hago de la honestidad mi poder divino.
No tengo medios, yo hago mis medios de la docilidad.
No tengo poder mágico, yo hago de mi personalidad mi poder mágico.
No tengo cuerpo, yo hago del estoicismo mi cuerpo
No tengo ojos, yo hago del relámpago mis ojos.
No tengo oídos, yo hago de mi sensibilidad mis oídos.
No tengo extremidades, yo hago de la rapidez mis extremidades.
No tengo leyes, yo hago de mi auto-defensa mis leyes.
No tengo estrategia, yo hago de lo correcto para matar y de lo correcto para restituir la vida mi estrategia.
No tengo ideas, yo hago de tomar la oportunidad de antemano mis ideas.
No tengo milagros, yo hago de las leyes correctas mis milagros.
No tengo principios, yo hago de la adaptabilidad a todas las circunstancias mis principios.
No tengo tácticas, yo hago del vacío y la plenitud mis tácticas.
No tengo talento, yo hago que mi astucia sea mi talento.
No tengo amigos, yo hago de mi mente mi amiga.
No tengo enemigos, yo hago del descuido mi enemigo.
No tengo armadura, yo hago de la benevolencia mi armadura.
No tengo castillo, yo hago de mi mente inamovible mi castillo.
No tengo espada, yo hago de mi no mente mi espada.

Espero y deseo que algunos fragmentos tomados literalmente de su libro refuten esta autoría.


Budo Shoshin Shu (武道初心集)

Literalmente: Compilación de intenciones originales de la vía militar. Introducción a la Vía de las Armas-

Introducción
Un samurai debe tener constantemente en mente, desde la mañana de Año Nuevo, cuando toma sus palillos para desayunar, hasta el la última noche del año en la que paga sus facturas, el hecho de que un día ha de morir. Esa es su principal tarea. Si es plenamente consciente de ello podrá vivir conforme a la Vía de la Lealtad y el Deber Filial. (…)
Tendrá una personalidad distinguida y con muchas cualidades admirables. Pues la existencia es tan impermanente como el rocío del atardecer y la escarcha de la mañana y especialmente incierta en la vida del Samurai. (…)
Pero si no mantiene la idea de la muerte en mente, será descuidado y susceptible de ser indiscreto y decir cosas que ofenden a los demás (…)
Quien desea una vida larga en este mundo puede desarrollar toda clase de deseos y su codicia puede aumentar hasta desear lo que pertenece a otros y al no poder soportar el hecho de conformarse con lo suyo, se convertirá de hecho en alguien semejante a un simple comerciante. (Nota: El comerciante ocupaba la escala social más baja ya que no produce sino que se lucra del trabajo de los otros: artesanos y campesinos). Pero si el Hombre está siempre mirando a la muerte, tendrá poco apego a las cosas materiales y no mostrará esos signos de avidez y codicia, adquiriendo, como dije anteriormente, una personalidad distinguida.

Aunque la tesis de “pensar en la muerte” como objetivo principal del Samurai es similar a la del Hagakure, nótese la diferencia en su propuesta. Donde Yamamoto lo considera un símbolo de Valentía y Honor, Yuzan lo define como un medio para desprenderse de lo superficial y convertirse en “caballero”.

Deber Filial
El samurai debe basar su conducta en el deber filial. Y por mucho que haya nacido capaz, inteligente, elocuente y apuesto, no sirve de nada si no es filial. La Vía del Guerrero exige que la conducta de un hombre sea correcta en todos los puntos, puesto que si no existe discernimiento en todos los asuntos no habrá conocimiento de lo que es correcto. Y alguien que ignora lo que es correcto difícilmente puede llamarse a sí mismo Samurai.
Ahora bien, quien tiene esta comprensión completa se da cuenta de que sus padres son los autores de su ser y de que él mismo forma parte de su carne y de su sangre. (…)
Un samurai que posee este espíritu cuando entra al servicio de su señor comprenderá totalmente la Vía de la Lealtad y lo mostrará no solo cuando es próspero, sino también cuando es golpeado por la adversidad, no lo abandonará cuando sus cien caballeros sean reducidos a diez y estos diez a uno, sino que lo defenderá hasta el final, considerando su vida como si no valiese nada en el ejercicio de su lealtad. Y aunque sean distintos los términos “padres” y “Señor” y “conducta filial” y “lealtad”, en absoluto tienen un significado diferente. Los antiguos tenían un dicho: “Busca un vasallo leal entre las personas filiales” pues no es razonable pensar que una persona que no es filial hacia sus padres pueda ser leal a su señor.

En este párrafo, “El deber filial” debe entenderse en el contexto de la doctrina confucionista, por lo que la figura del “padre” se corresponde con el de “alguien superior en la escala social”. De ahí la analogía entre “Deber Filial” y Lealtad.
Por último notese la diferencia entre estos párrafos y la frase apócrifa: “No tengo padres o parientes…”

Ordenanzas del Samurai
Para un samurai existen dos clases de ordenanzas y cuatro secciones. Las dos ordenanzas son las ordinarias y las extraordinarias, las primeras están divididas en dos secciones: Las de los oficiales y las de los soldados; las segundas se dividen igualmente en las del ejército y en las de la batalla.
En cuanto a la sección de los oficiales (…) Cuando recibe a un invitado, debe tratarlo con la etiqueta debida a su rango y tiene que evitar mantener conversaciones intrascendentes. Incluso tomar un cuenco de arroz o una taza de té debe hacerse correctamente sin dejadez y sin descuido. Cuando ocupa algún cargo y está fuera de servicio, no debe holgazanear sin hacer nada, sino que ha de leer y practicar la escritura, almacenando en su mente la historia antigua y los preceptos de los linajes guerreros, en resumen, debe conducirse en todo momento de modo que sus modales sean los propios de un Samurai.
A continuación viene la sección sobre las ordenanzas de los soldados. Se refiere al ejercicio de vallar (?), la práctica de la lanza, el tiro con arco y con ballesta, además de todo lo perteneciente al arte militar y que debe ser entusiásticamente estudiado y practicado de modo que todos sean disciplinados y resueltos.
(…)
Se llama Samurai de Primera Clase a alguien que está preparado en las cuatro secciones de estas dos ordenanzas. Tener experiencia en solo dos secciones de la ordinaria puede bastar para cumplir los deberes de un caballero medio pero nadie que ignore las ordenanzas superiores puede convertirse en comandante u oficial superior. Por ese motivo es muy importante consideren y se den cuenta de que no pueden elevarse a posiciones superiores sin un estudio profundo de las ordenanzas extraordinarias.

Estos párrafos hacen referencia a la estructura del ejército que comenzó en el periodo Kamakura y culminó con Tokugawa. En ellos se hace referencia a las tropas samurai de alto rango (Caballeros) y los Ashigaru (Infantería) formados por samurais de bajo rango y milicias de campesinos entrenados.

 Nunca descuidar el espíritu de ofensiva
Es de la máxima importancia que un samurai nunca descuide el espíritu de ofensiva en momento alguno y en ninguna circunstancia. Pues nuestro pais es diferente a los de otras tierras en el hecho de que cualquier persona, por poco rango que tenga, ya sea artesano, campesino o comerciante, apreciará poseer una katana oxidada, de donde se pone de manifiesto el espíritu guerrero del Imperio. Estas tres castas, sin embargo, no son soldados profesionales, pero es costumbre en las familias militares que ni siquiera el más humilde de los sirvientes del samurai carezca siquiera de una espada corta, con mayor razón los samurai de alto rango (…)
Así pues el samurai, por serlo, lleva siempre una espada al cinto y nunca olvida el espíritu de ofensiva. Y cuando así hace la mente queda firmemente fijada en la idea de la muerte. Pero el samurai que no mantiene este espíritu, aunque lleve una espada al cinto, sólo es un campesino o comerciante en una piel de guerrero.

Justo e Injusto
Un guerrero debe tener una total comprensión de estos dos aspectos. Si sabe como practicar uno y evitar el otro habrá alcanzado la Vía. Justo e injusto no es sino Bien o Mal, ya que aunque no negaré que existe una sutil diferencia entre los términos, actuar justamente y hacer el bien es difícil y se considera que es algo que cansa, mientras que actuar injustamente y hacer el mal es fácil y divertido, de modo que la mayoría se inclina por naturaleza hacia lo injusto y el mal y tiende a que no le guste lo justo y el bien.Pero ser inestable y no distinguir entre lo justo y lo injusto es contrario a la razón, de modo que quien comprenda esta distinción pero siga obrando mal no es un autentico samurai sino una persona tosca e incivilizada. La razón de ello es una pequeña capacidad de autocontrol. Aunque esto no pueda parecer mal, si examinamos su origen encontramos que surge de la cobardía. Por ello, es esencial para un samurai no actuar injustamente y apegarse a lo que es justo.

Valor
Para un samurai son esenciales las tres cualidades de Lealtad, Recta Conducta y Valor. Hablamos del guerrero leal, del guerrero justiciero y del guerrero valiente, que es aquel que está dotado con estas tres clases de virtudes. Pero entre los miles de samurai es raro encontrar uno que sea así. Ahora bien, el guerrero leal y el guerrero justiciero pueden ser fáciles de distinguir por su conducta cotidiana ordinaria, pero podría dudarse de que en tiempos de paz y tranquilidad como los actuales fuese fácil distinguir al valiente. Sin embargo, esto no es así, ya que el valor se demuestra principalmente cuando un hombre se pone una armadura, toma la lanza y la alabarda en la mano y se encamina a la batalla. Puede verse si tiene valor o no cuando está sentado en la esterrilla (tatami) haciendo su vida ordinaria. Porque quien nace valiente será leal y fiel a su señor y a sus padres y siempre que tenga algún momento de ocio lo utilizará para estudiar y no será negligente en la práctica de las artes militares estando escrupulosamente en guardia contra la indolencia (…) Porque en estas cosas como en todas las demás, es el autocontrol severo lo que constituye el principio del valor.
Pero por otra parte, quien no es valeroso, se mostrará solo superficialmente leal y fiel hacia su señor y hacia sus padres y sin ninguna intención sincera de continuidad. Indiferente a las normas de su señor y a los disgustos de sus padres tiene propensión a pasearse por donde no debe y a hacer lo que no hay que hacer, anteponiendo primero sus propias inclinaciones y le disgusta especialmente tener que estudiar. En cuanto a las artes militares, lo sabe todo sobre ellas, pero desdeña practicarlas, jactándose símplemente de su habilidad en cosas que no sabe hacer y mostrando un gran entusiasmo por naderías de nula utilidad.

Asuntos literarios y estéticos
Aunque la Vía del samurai implica ante todo y de forma natural las cualidades de fortaleza y fuerza, tener desarrollado exclusivamente este aspecto no significa nada sino ser un samurai tosco que no cuenta mucho.
Así pues un samurai debe ciertamente ser cultivado y, si tiene tiempo, tiene que dedicarse hasta cierto punto a escribir versos o a la ceremonia del té. Porque si no estudia no será capaz de entender las razones de las cosas del presente y del pasado. Y por sensato y sagaz que sea en los asuntos del mundo, se encontrará muy limitado por su falta de aprendizaje. Pero si tienes un comprensión general de los asuntos de tu propio pais y de los paises extranjeros, consideras cuidadosamente los tres principios del tiempo, del lugar y del rango y sigues el curso mejor de las cosas, no es probable que cometas equivocaciones en tus cálculos. Y es por esta razón por la que un samurai debe ser estudioso.


Consideraciones finales

Como dije al principio, Daidoji Yuzan pertenece a una generación de samurai que nace en tiempos de paz y que, por tanto, se dedica a labores de administración, inspección y otras, por lo que es plenamente consciente de la diferencia entre los deberes de una casta dedicada casi exclusivamente a la guerra y los de la de su tiempo en que sus obligaciones están más diversificadas.

A través de esta obra, de la cual he reproducido tan solo unos fragmentos, el autor insiste una y otra vez en los dos pilares de la figura del samurai: la idea de la muerte y el deber hacia su señor (y hacia sus padres).

La idea de una vida efímera pero llena de gloria es el ideal constante del samurai. Ahora bien, mientras que la gloria solo era alcanzada en la batalla en los tiempos pasados, Yuzan establece un sentido de la gloria en la vida pacífica y cotidiana, que consiste en autoperfeccionarse a través del estudio y el autocontrol.

En este sentido hace patente un concepto que comienza a nacer en aquella época y que tendrá una muy especial relevancia en los tiempos posteriores y actuales, el concepto Kunshi (君子)  que se traduce como “Hombre de virtud”, “Persona de alto rango” o “alguien sabio, inteligente, sensato”. Un concepto que toma cuerpo en el llamado Shido (士道) o “Enseñanzas, método, camino, moral del samurai” entendiendo como “samurai” ya no “aquel que sirve” sino como “Caballero” u “Hombre Superior o de Recta Conducta”.

Bajo este prisma, Yuzan, entiende que el Bushido está dividido en dos partes: El Budo o “las artes militares” y el Shido o “las enseñanzas del caballero” y, por tanto, es deber del samurai cultivar las dos al mismo tiempo como medio de alcanzar una perfección que sabe que nunca alcanzará. Esta idea será la que predomine en épocas posteriores.


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