Samurais, Meditación y Zen

El tema es complicado, puesto que existen en la comunidad “artemarcialista” una gran desinformación basada en fragmentos que son asimilados a arquetipos de la cultura occidental. Pienso que, para poner y exponer la información de la forma más sencilla y comprensible, se debe abordar primero el problema de base.

Quede claro que no pretendo criticar u ofender a nadie, tan solo describir una situación concreta para, partiendo de esa descripción y análisis, poner en claro ciertos tópicos y arquetipos basados en esa información fragmentada.


Parto de la premisa de que el “artemarcialista” está sediento de información y busca saber más, pregunta y busca, lee, intenta documentarse, etc.

Editoriales y medios de comunicación en general, son empresas privadas y, como tales, su objetivo (absolutamente lícito) es conseguir beneficios económicos con sus publicaciones y dado que no existe una, digamos, “comunidad científica de artes marciales” se publica aquello que tiene más posibilidades de ser vendido en lugar de obras que sean verdaderamente rigurosas y totalmente veraces.

Al hablar de “meditación” y asociar el término con la cultura asiática, nuestra mente establece de modo inconsciente la relación con el yoga y la llamada “meditación transcendental”, lo cual al pasarlo a la mentalidad y cultura japonesa en concreto, se transforma en “meditación Zen”.

Cuando el “artemarcialista” busca información encontrará que son abundantes las publicaciones que hablan de esa conexión con lo cual se establece un arquetipo de samurai-zen al estilo de nuestros caballeros andantes. Estos últimos, ungidos, de inmensos, profundos y especiales virtudes vivían épicas aventuras en busca del Santo Grial y, una vez establecido el paralelismo, nuestros samurai deben ser una especie de Caballeros o Guerreros Místicos en pos de una Suprema Virtud a través del esoterismo y la meditación místico-religiosa que representa el Zen.

Como suele ocurrir ni todo es blanco ni todo es negro, ni todo es verdad ni todo es mentira.


El Zen es una subsecta budista (Chan en chino) basada en despertar (Satori) al mundo esencial en el que se revela que el mundo que percibimos son solo formas que nos impiden ver la verdadera realidad. Al despertar en la Tierra Pura se escapa de la rueda de reencarnaciones regida por le Ley causa-efecto llamada Karma. Los tres enemigos que nos mantienen apegados a este mundo de sombras y formas, que nos impiden despertar son el Egoísmo, la Vanidad y la Codicia, es decir, el apego al mundo material.

 

El modo de vida samurai estaba basado en la idea primordial de estar dispuesto a dar su vida, morir, en cualquier momento, por tanto no era ajeno a vivir con desapego hacia cualquier cosa de este mundo, incluída su familia, ya que era absolutamente consciente de poder perderlo todo en un segundo, bien por muerte en batalla o combate singular o por la pérdida del favor del señor feudal al que servía.

Como salta a la vista, la convergencia de ambos puntos de vista es total aunque por motivos absolutamente diferentes: el Zen busca el desprendimiento para encontrar el Satori y para el samurai es más bien una cuestión de Deber y Honor

Debido a este paralelismo, algunos samurai fueron budistas, incluso puede que alguno practicase el Zen por afinidad, como hubo clanes samurai cristianos, los cuales apostataron o fueron exterminados por Ieasu Tokugawa. Sin embargo no puede deducirse que “el samurai fuese un devoto Zen o Cristiano.


Meditación

Tambien es cierto que, entre las clases más cultas, existía y existe la costumbre de meditar, sin embargo difiere mucho de la idea Zen. La práctica Zen consiste en “detener el flujo de pensamientos”, es decir conseguir desapegarse de ellos con el fin de vivir plenamente el momento presente, única y exclusivamente, mientras que “meditar” en las clases cultas japonesas, entre las que se encuentran los samurai, la palabra adquiere el sentido de “reflexionar” o “filosofar”, “disfrutar plenamente del momento. Para ello las clases pudientes construían su jardín según las reglas confucionistas: un lago (agua, elemento del tigre), dunas, montañas o conjuntos de rocas (elemento del dragón), una “isla de las grullas” (amuleto de prosperidad y buena suerte) y la “isla de las tortugas” (amuleto de longevidad) en el que reservaban una especie de cabaña-mirador para la contemplación y meditación en este particular micro cosmos.

Pero el elemento y objeto principal para la meditación japonesa es el tokonoma. Este elemento es en realidad un “espacio para los kami”, en el se cuelga un Tatejiku o pintura vertical que puede ser una pintura propiamente dicha o una palabra o frase. Este Tatejiku es el objeto sobre el que el samurai o el grupo reunido “medita”, es decir, reflexiona, se deleita o filosofa sobre su significado o autor.

Se dice, aunque no hay datos que lo corroboren, que el cambio cultural del que surgió la Edad de Oro japonesa (Periodo Edo), nació en una reunión de los tres principales Maestros de Chado (ceremonia del té) de la época de Hideyoshi, entre los que se encontraba Sen no Rikkyu, meditando acerca del kanji Shi (Muerte), lo cual les llevó a la conclusión de que debía nacer una nueva cultura de Paz, ya que se encontraban inmersos en una guerra civil y ésta debía acabar.


Conclusión

La cultura japonesa, basada en la religión Shinto, tiene sus principales postulados en la integración con la naturaleza, no hay que olvidar que se trata de una religión animista, por lo que la casta samurai, especialmente los de alto rango, los nobles y eruditos, tenían por costumbre meditar, pero en el sentido (yo diría) griego de la palabra.

Es decir se trata de una meditación contemplativa, en lugar de la introspectiva que caracteriza a la meditación Zen, con el fin de disfrutar, incluso embelesarse  de la belleza de la vida ya que, es posible que sea la última vez que puedan hacerlo.

 

Ocurre que en occidente intentamos simplicar estos conceptos que nos resultan extraños y, para poder asimilarlos, establecemos una relación con algo ya conocido. A partir de ese punto se crea la costumbre y los medios de comunicación alimentan esa creencia sin cerciorarse de su veracidad, hecho que ocurre principalmente en publicaciones destinadas al “gran público”, que son las más abudantes.

Un ejemplo que se me ocurre es la tergiversación del Tokonoma entre muchos practicantes de Aikido. No conozco la razón por la que este elemento está más difundido en este arte marcial que en otros, pero el caso es que, en muchos casos, es tomado como un altar en el que se rinde culto al fundador Ueshiba. En realidad se están mezclando dos elementos y ritos que no tienen mucha conexión entre ellos: El uso del Tokonoma como elemento decorativo con raices folklóricas y el culto a los antepasados. Esta mezcla da lugar a un error de interpretación en el que Ueshiba pasa a ser una especie de divinidad cuyas ofrendas son colocadas en la repisa del Tokonoma.

De ahí y bajo el efecto “bola de nieve” se va construyendo el mito de la relación directa entre budo y religión. Como ya he dicho el muchas ocasiones, nunca existió esa relación directa. Obviamente, como el caso de Ueshiba, hubo muchos samurai devotos de una u otra religión, buda o kami, eran personas y a título personal y como cada uno de nosotros, tenían sus preferencias de culto.

 

 

 

 

 

 

 

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Una respuesta a Samurais, Meditación y Zen

  1. Anónimo dijo:

    “En el periodo Azuka hubo una guerra entre el shitoismo y budismo El budismo enbtro en Japón por Corea en el año 538, entonces el shitoismo ya tenia mil años La primera aparición el budismo en Japón fue una pequña imagen de buda obsequio que el rey coreano ofreció a la corte japonesa, habrían de pasar muchos años antes que la doctrina budist se comprendiera en el contexto japonés. En lugar del culto fragmentario y totalmente descentralizado de cientos de kamis locales, el budismo prometia una fuerza unificadora que podía sentar la base para crear un nuevo marco religioso . La guerra del budismo acabo acabo con la victoria de Umako, jefe del clan Soga en el año 587. El príncipe Shotuko (572-621) declaro el budismo como la religión oficial del japon. ” Es un pequeño extracto del libro Samurais de Stephen Turnbull , y una pequeña aportación . Mas adelante ( ahora no puedo por falta de tiempo ) dare mi opinión de la influencia del zen,no solo en las artes marciales si no en muchas otras artes del japon, Cha-no-yu, ikebana. teato nô ect.. Gracias por este espacio y por dejarme compartir.

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