El Bushido Postguerra – Yukio Mishima

Contexto Histórico-Social

Tras la derrota en la II Guerra Mundial y bajo la ocupación del ejército estadounidense, Japón se encuentra absolutamente desvastado economica y socialmente. No solo su industria ha sido destruida, sino que ha perdido sus colonias de ultramar y sus recursos (En total se perdió el 42% de la riqueza nacional y el 44% de la capacidad industrial, energía, instalaciones, maquinaria, etc.; socialmente es una nación totalmente desestructurada: Hasta ese momento toda la sociedad giraba alrededor de la figura del Hijo del Cielo, el Emperador descendiente directo de los dioses, empleándose el término Arahitogami (現人神, ahora, persona, Dios, lo que equivale a “encarnación divina”), forzado por el General Mc Arthur y las tropas de ocupación, Hirohito, el Emperador Showa, emite la “Declaración de Humanidad” (人間宣言 ningen sengen) mediante la que admite “ser un humano normal y corriente” aunque de forma un tanto confusa y vaga.


 

Documento original de la “Declaración de Humanidad”

El texto original en japonés reza:

朕ト爾等國民トノ間ノ紐帯ハ、終始相互ノ信頼ト敬愛トニ依リテ結バレ、單ナル神話ト傳説トニ依リテ生ゼルモノニ非ズ。天皇ヲ以テ現御神トシ、且日本國民ヲ以テ他ノ民族ニ優越セル民族ニシテ、延テ世界ヲ支配スベキ運命ヲ有ストノ架空ナル觀念ニ基クモノニモ非ズ

Los lazos entre Nosotros y Nuestra Gente siempre han sido de afecto y confianza. Estos lazos no dependen de leyendas y mitos. Estos lazos no son consecuencia de la falsa concepción de que el Emperador es divino, que los japoneses son superiores a otras razas, y que están destinados a gobernar el mundo.


Aún existe un cierto debate entre los eruditos sobre si la tal Declaración implica verdaderamente la renuncia de la Divinidad, debido a la fórmula empleada: se utiliza el término 現御神 que se lee Akitsumikami (Ahora, Honorable, Dios) en lugar del 現人神Arahitogami (Ahora, Persona, Dios) por lo que, para los puristas, no renuncia a ser “Una encarnación divina”.

Al margen del debate, la Declaración tiene un fuerte impacto en la sociedad japonesa debido a la educación/manipulación de la época prebélica en la que el Emperador, como encarnación divina, era el centro de toda la sociedad y al que se debía absoluta Lealtad. Por tanto el debate se centra en el ¿Por qué?.

El dolor, los sacrificios, incluso las muertes y las atrocidades cometidas durante la guerra fueron “en nombre del Hijo del Cielo”, Heika Tenno Banzai (Diez millones de años para su Majestad el Hijo del Cielo, Larga vida al Emperador) fué su grito de guerra. Por tanto si no era una “encarnación divina”, todos esos sacrificios habían resultado vanos y el término Lealtad, perdía todo su sentido.

Por otra parte, las Fuerzas de Ocupación (Los Occidentales) comienzan a imponer sus reformas en todos los aspectos: administrativo, económico, educacional, etc., desmantelando todo el tejido social y económico anterior. Con lo cual, los japoneses, se enfrentan a una situación que podríamos definir como “Triple derrota”: La derrota obvia en el plano militar y las teorías de “Espíritu Nacional” implantadas en el periodo prebélico; la derrota como “Nación construida y protegida por los dioses”, ahora ocupada por fuerzas extranjeras; la derrota en su intento de construir una personalidad única frenando el avance occidental que propugnaban los filósofos prebélicos.

La adaptabilidad a los cambios es una característica única del pensamiento japonés e, inmediatamente (a partir de 1946) todas las estructuras cambian, adaptándose a las exigencias occidentales, sin perder su “japonesidad”. El Giri (Deber) o sentimiento de Lealtad, se dirige hacia la nación, hacia la “reconstrucción del pais” por lo cual, y al margen de las Reformas Legales, socialmente se producen los siguientes fenómenos, claves para el llamado “Milagro Japonés”:

  • A lo largo de la Historia de Japón, el Poder real nunca fué ostentado por el Emperador, sino por “alguien en la sombra”, mediante las fórmulas de Regencia, Shogunato, etc. Aunque la Constitución del 3 de mayo de 1947 declaraba la legalización y participación de los Partidos Políticos, en occidente se acuñó la frase: “Japón tiene política pero no gobierno”, lo cual no era, ni es, más que una visión estrecha, dado que el gobierno y el liderazgo eran dirigidos en la sombra por los Habatsu (派閥, facciones) lideradas por personajes clave de todos los sectores como Kakuei Tanaka (田中 角栄 1918 – 1993), conocido como “Shogun en la sombra” (闇将軍 Yami-shogun).
  • Si en las épocas anteriores la “Moral Nacional” era encarnada por los clanes guerreros y sus ejércitos samurai, ahora se desplaza hacia los conglomerados económicos reunidos en Keiretsu (系列) o “empresas subsidiarias” que garantizan un empleo vitalicio a sus trabajadores y sus familias a traves de alguna de estas empresas del grupo principal. El papel de lucha y conquista de los antiguos samurai ahora reside en sus ejecutivos (Sarariman サラリーマン) que son los encargados de velar por las condiciones de vida de los trabajadores.
  • Aunque las reformas laborales modernas, incluyen la participación de los Sindicatos, lo que en teoría significaba un cambio de mentalidad, ya que los trabajadores eran, tradicionalmente, fieles servidores. Sin embargo, invocando una vez más el “bien común”, el Giri y Lealtad hacia la Nación, los líderes sindicales son integrados en las Juntas Directivas con derecho a voto sobre el rumpo y sistemas de producción empresariales.

Aún así, en los últimos años de la Era Showa, alrededor de 1980, resurge con fuerza el concepto Bushido aunque con interpertraciones muy diferentes, desde la reivindicación de “lo japonés”, hasta la adaptación de las antiguas tesis a los tiempos modernos, pero con un denominador común: La moral neoconfucionista.


Yukio Mishima, Luces y Sombras.

Yukio Mishima durante su discurso ante las Fuerzas Japonesas de Autodefensa pronunciado antes de su suicidio ritual, Sepukku.

Yukio Mishima es un personaje muy controvertido en la cultura japonesa. Considerado “el mejor escritor japonés del siglo XX” y propuesto varias veces al Premio Nobel de Literatura, nunca le fué otorgado presumiblemente debido a sus ideas y actividades políticas radicales en favor de la vuelta a la “época dorada japonesa” según el Bushido ortodoxo.

Su abuela, Natsuko Hiraoka, era descendiente directa de Ieyasu Tokugawa y toda la familia de Mishima descendientes de samurais de alto rango emparentados, directa o indirectamente, con la aristocracia.

De la influencia y dominación de su abuela, con la que se crió, Mishima toma el Bushido en su aspecto más ortodoxo y extremo, tomando Hagakure como su “biblia” personal y siguiendo casi al pie de la letra sus dictados, de ahí que sea considerado un transgresor en todos los aspectos, incluída su sexualidad, tomada por ambigua pero coherente con el principio samurai conocido como shudo, contracción de wakashudo (若衆道) o “Camino del joven”, y que figura entre los principios del Hagakure:

Ihara Saikaku ha escrito: “un adolescente sin un amante adulto es como una mujer sin marido”. Esta persona es ridícula. (…) Si uno puede asistir y entregar su vida (…) Entregar su vida a otro es el principio de la homosexualidad. Si esto no es así es motivo de verguenza, sin embargo luego ya no habeis abandonado nada por entregaros a vuestro amo.

Hagakure –

En 1967 se alistó en las Fuerzas Japonesas de Autodefensa con el fin de recibir instrucción militar y un año más tarde fundó la Tate no Kai (Sociedad del Escudo) financiada con su fortuna personal y formada por jóvenes que se entrenaban en artes marciales, disciplina física y juraban proteger al Emperador.

Entre sus muchos ensayos referentes a sus ideas sobre el Bushido destacan Eirei no Koe (英霊の声 “Voces de los espíritus de la guerra muertos”) en el que argumenta que el Emperador Hirohito no es el auténtico Emperador de Japón ya que había renunciado a su divinidad tras la II Guerra Mundial y dado que miles de hombres habían dado sus vidas por el “dios viviente”, debería abdicar en lugar de dejar que sus muertes hubiesen sido en vano.

El otro libro a destacar es “Lecciones Espirituales para jóvenes samurai” una obra polémica y aparentemente llena de contradicciones, en la que aboga por el amor a la vida, entendiendo ésta como una obra de arte, llegando a poner a Casanova y Stendhal como ejemplos a seguir, el primero por haber gozado de todos los placeres de la vida y así cumplir sus sueños de adolescencia y el segundo por sublimarla a través de la literatura.

Critica igualmente la visión occidental y la occidentalizada japonesa sobre los samurai afirmando que “Para los japoneses un samurai es la imagen de un antepasado. Para los occidentales la figura de un noble salvaje”. En el mismo capítulo se pregunta sobre el valor rememorando un incidente en el que un individuo acusado de homicidio secuestró y mantuvo como rehenes a 20 personas durante cuatro dias. Mishima se plantea la falta de valor mostrada por cuatro de los rehenes que, a pesar de su juventud y fuerza, no intentaron vencer al secuestrador:

Vivimos en una época en que la gente teme incluso hacerse un rasguño y Kinkiro (el secuestrador) que desafiaba la concepción común y el generalizado temor a herirse, me pareció un gran actor. En cambio, los cuatro jóvenes fueron para mí el máximo exponente de la moderna juventud japonesa, temerosa hasta del más inocuo rasguño.

Mishima entiende el Bushido y las artes marciales como “acción”, en el mismo aspecto que la acción es lo que define la vida en su conjunto, todo ello sin renunciar a la etiqueta y las buenas maneras:

Es cierto que el Kendo empieza y termina con una reverencia, pero después de la primera inclinación el único objetivo es golpear al adversario. Este es un distintivo egregio de la realidad, antes del combate es necesario observar una determinada etiqueta que representa la premisa básica del combate.
En la Etiqueta se inserta de modo natural un código moral que se expresa también en las reglas deportivas. Una disciplina sin las normas de etiqueta, ya no es tal y se convierte en algo despreciable.

Igualmente critica y desprecia la pérdida del valor de la palabra dada, incluso en términos de puntualidad, llegando a poner como ejemplo la necesidad de redactar contratos detallados con el fin de prevenir la falta de confianza, en su opinión:

Existe un modo diferente de considerar esta cuestión, una teoría según la cual no sería necesario sellar (en japón la firma se realiza mediante el sello personal llamdo tensho) ningún documento: el convenio se establece en el momento el que el consenso es manifestado. Semejante ideal sería posible si todos los seres humanos tuvieran la firme determinación de cumplir con la palabra dada.

Igualmente merece la pena destacar este pasaje sobre el pudor:

El pudor no se manifiesta solamente en la sexualidad. Los japoneses estamos perdiendo la costumbre de ofrecer un regalo diciendo “no es nada importante” o “es insignificante”.
Ciertos hábitos del estilo norteamericano se están difundiendo por doquier y creemos que vivimos en un mundo de amplia libertad. La nuestra es una época en la que, sobre la base de la Libertad de Expresión, todos se sienten autorizados a expresar en voz alta las propias opiniones inmaduras o insulsas, dejando a un lado toda reserva. Hoy la gente expresa sin discrección sus propias ideas.

En su “Filosofía de la Acción”, compara ésta con la misma noción de belleza. La acción pura parte de un pensamiento dirigido hacia un objetivo y esta misma idea hace de la vida individual un arte cuando, esta vida, se consagra enteramente a un objetivo.

Similares formas de belleza han quedado estilizadas en las Artes Marciales. Y aunque en la actualidad el Kendo haya sido reducido en muchas ocasiones a un mero deporte, conserva el Iai, En el instante mismo que la espada sale de la vaina se concentra toda su belleza.
La mano izquierda se aprieta contra la vaina, la derecha extrae el sable y el pecho se expande mientras el brazo, en un movimiento amplio y potente, asesta el golpe mortal al adversario. Cuando estos movimientos fluyen armoniosamente como el agua, en el Iai se manifiesta la belleza de los antiguos guerreros.
En el Kendo es muy importante llevar la espalda erguida, y así, en la belleza del porte se revela la bravura, se revela la calma llena de tensión que se materializa en la acción.

Yukio Mishima y su Tate no Kai, tomaron al asalto el Cuartel General de las Fuerzas de Autodefensa Japonesas en 1970, exhortando a los militares a dar un golpe de estado que “devolviese a Japón su antiguo esplendor”. Tras su fracaso cometió seppuku, en su rito completo, incluída la decapitación a manos de un asistente.

A través de su ingente obra, 34 novelas, 25 libros de historias cortas, más de 35 ensayos y alguna que otra película, se puede entrever el ideal samurai y su Bushido en el siglo XX: un hombre culto, de gustos refinados que vive completamente la vida sin temor a la muerte y es coherente con sus propios principios.


 

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