Bushido en la Era Showa

Emperor_Shōwa_Army_1938-1-8En 1926 el Príncipe Hirohito es ascendido a Emperador con el nombre de Tenno Heika Showa 天皇陛下昭和, Su Majestad el Emperador Showa, dando comienzo la Era Showa, Showa Jidai o “Periodo del Japón Radiante/Glorioso”.

Nota: Wa () se traduce habitualmente por “Armonía, Paz”, sin embargo el nombre de la etnia dominante japonesa es Yamato, escrito 大(lit. Gran Armonía), por lo que es habitual que el ideograma Wa (), según el contexto, sea traducido como Japón.

Contexto Histórico

Durante el Periodo Taisho, Japón había consolidado su posición internacional tras las campañas bélicas contra China y Rusia, además de su participación en la I Guerra Mundial, por lo que la consecuencia política natural es un expansionismo colonial semejante a las potencias occidentales.

Este expansionismo era alentado desde las fuerzas ultranacionalistas, muchas veces integradas en sociedades semi-secretas como la Genyosha, la Kokuryukai y la Sakurakai  que, infiltradas en las altas esferas diplomáticas y militares, actuaban como Servicio de Inteligencia y Propaganda al tiempo que el Shintoísmo de Estado, utilizando el Bushido y el concepto Yamato Damashii, instruía a la población en la idea del Dai Nihon (大日本, Gran Japón), con lo que el Bushido se convirtió en una especie de ideario o pseudo religión nacionalista, basada en la veneración y lealtad al Emperador, como descendiente divino.

Por contra, las potencias occidentales, empujadas por el pensamiento del Presidente de EEUU Woodrow Wilson, se opusieron con todas sus fuerzas al expansionismo japonés viéndolo como un peligro para su hegemonía en el Pacífico.

Estados Unidos promulgó su Acta de Inmigración en 1924, restringiendo la entrada a los Europeos del Sur y el Este y a los Judios y la prohibió para los Arabes, los países del Este Asiático y los Hindúes con el propósito de “preservar el ideal de la hegemonía americana”. Al mismo tiempo torpedeó el Tratado Naval de Washington (como parte de un Acuerdo mucho más amplio incluído en la Liga de las Naciones) limitando el número de efectivos militares japoneses.

Estos dos actos fueron interpretados como un desprecio hacia Japón por diferentes motivos: el Acta de Inmigración suponía “degradar” a los japoneses al nivel de paises asiáticos de su entorno y la limitación de efectivos militares conllevaba la pérdida de peso internacional ganada durante la I Guerra Mundial rompiendo el Tratado Naval de Londres firmado por Gran Bretaña, Japón, Italia, Francia y Estados Unidos, lo cual significaba de facto que Japón era excluído como “Potencia Naval”.

Tal situación, que ahogaba tanto los intereses políticos japoneses, como los económicos del Zaibatsu (conglomerado económico compuesto por antiguos Daimyo) avivaron el sentimiento ultranacionalista con el eslogan: Hakko Ichiu (八紘一宇, literalmente “ocho cuerdas de la corona, un mismo techo“, es decir “todo el mundo bajo un mismo techo).

Billete de 100 Yenes con el monumento al Hakko Ichiu en Miyazaki

Billete de 10 Yenes con el monumento al Hakko Ichiu en Miyazaki

La idea base era que todo el Asia Oriental, las ocho direcciones a las que hace referencia la frase “Ocho cuerdas de la corona”, estuviesen bajo el gobierno del Hijo del Cielo.

Estos sentimientos, unidos a la idea de la superioridad del Yamato Damashii (Espíritu japonés) y el Bushido como base de la Nihonjin Ron (Unidad japonesa) se vieron reforzados por el auge del Nazismo alemán dando como resultado la base ideológica del Gran Japón (Dai Nihon) que fué propagado por todas las esferas de la sociedad.

Como resultado de todos estos acontecimientos a los que se añade la crisis financiera y económica agravada por el aislamiento de facto por parte de las Potencias Occidentales, se produjo un movimiento instigado por la facción ultramilitarista del Ejército Imperial y la llamada “Liga de Sangre” (血盟団 Ketsumeidan), promovida por Inoue Nissho, un sacerdote budista de la secta Nichiren, que llegó a un intento de golpe de estado por la “Restauración Showa”, además de una serie de asesinatos de políticos pro occidentales por parte de la Ketsumeidan.

En este contexto, Japón inicia su expansión militar, ocupando Manchuria e iniciando la Segunda Guerra Sino-Japonesa, que condujo a la II Guerra Mundial. Fruto de la elevada carga ultranacionalista, militarista y racista que impregnaba el Bushido de la época, se produjeron las llamadas “Atrocidades de Guerra Japonesas”, entre las que destaca indudablemente la “Masacre de Nanking”, de la cual se hicieron eco los periódicos japoneses en tono de alabanza.

Los oficiales japoneses Toshiaki Mukai (Izda) y Tsuyoshi Noda (Dcha) que celebraron el “Campeonato de las 100 cabezas con un sable”. En el texto, en negrita “Record Increíble”, Mukai: 106 – Noda: 105. Ambos segundos tenientes. Recorte del periódico japonés Nichi Nichi Shinbun

Como ejemplo de este júbilo ante la “Supremacía japonesa” el Osaka Mainichi Shinbun y su filial el Tokyo Mainichi Shinbun cubrieron un campeonato celebrado entre dos oficiales japoneses por ver quien sería capaz de decapitar más de 100 personas con su katana. A tal evento le dedicaron cuatro ediciones entre el 30 de noviembre y el 13 de diciembre de 1937 en los que relataban como había sido ideado y ejecutado tal “campeonato” y como la intención de los oficiales era llegar al “record” de las 150 cabezas.

 

Tras su derrota tras las bombas de Hiroshima y Nagasaki y ante la cruda realidad de hacia donde habían conducido las tesis ultramilitaristas, Japón renuncia a la guerra y a poseer un ejército propio, volviendo a las tesis originales de converger con Occidente.

Producto de este cambio de mentalidad Shigeru Yoshida (吉田 茂) 1878 – 1967, Primer Ministro desde 1946, ideó una política de reforzamiento de la economía basada prácticamente en los mismos principios nacionalistas: expansión económica e industrial en el extranjero y restricciones a la implantación de empresas extranjeras en Japón. Esta política dió pie al llamado “Milagro Japonés” por el que en 1980, 35 años después de la devastación de su economía, ocupó el segundo lugar en el sector industrial mundial, solo superado por Estados Unidos.

En realidad la “Doctrina Yoshida” es un ejemplo práctico de la adaptabilidad japonesa al momento histórico. El Zaibatsu (財閥, lit. “camarilla financiera”) formado por los conglomerados Sumitomo (antiguo Clan Soga), Mitsui (Clan Mitsui), Mitsubishi (familia amurai de Tosa) y Yasuda (el Clan Yasuda), entre otros, son disueltos por su colaboración económica al Ejército Imperial y, a su vez, se transforman en Keiretsu (系列, lit. series o subsidiarios) manteniendo la estructura original pero disgregando sus conglomerados en pequeñas compañias subsidiarias (de ahí el nombre). Estos Keiretsu, a través del Ministerio de Comercio e Industria, recibían los fondos que irían destinados al ejército, ahora inservibles dado que la defensa del pais estaba a cargo de los Estados Unidos. Con estos fondos se hicieron las inversiones necesarias para el “Milagro Japonés” creciendo exponencialmente durante la Guerra Fria.

Esta nueva posición económica, situó a Japón nuevamente en el centro de la escena política internacional, digamos que contentando así a las dos facciones: pacifistas y nacionalistas, de las épocas anteriores.


El papel del Bushido

A partir de finales de 1920, el Bushido comenzó a ser revivido en el discurso público debido a una combinación de factores. El primero de ellos fue el aumento del nacionalismo que acompañó las actividades japonesas en China y los crecientes conflictos diplomáticos con las naciones occidentales.

La insatisfacción por los resultados del Tratado Naval de Washington y la disolución de la
Alianza Anglo-Japonesa Japón coloca en un supuesto enfrentamiento con las potencias occidentales como afirmaban cada vez más sus intereses en Asia Oriental. La Ley de Inmigración de 1924 indignó a los japoneses de todas las clases, hasta el punto que el propio Nitobe Inazō prometió no poner un pie en los EE.UU. de nuevo hasta que fuese
derogada. El segundo factor importante que tuvo un efecto positivo en el Bushido era una mejora de los puntos de vista populares hacia los militares, los cuales comenzaron a mejorar tras la intervención del ejército durante la reconstrucción tras el gran terremoto de Kanto en 1923, papel que fue elogiado popularmente. estos factores contribuyero a la reconvergencia de las ideas populares y los objetivos militares en nombre del nacionalismo
a principios de Showa, lo que llevaría a otro “boom” del Bushido en la década de 1930 y principios de 1940.

El Bushido seguía siendo una parte de la educación militar y civil en todo el período Taishō y cuando los cambios importantes en el ejército a mediados de la década de 1920 trajo la educación espiritual a la palestra, el Bushido se convirtió en el tema central. Las “reducciones militares” (gunshuku) que tuvieron lugar durante la década de 1920 redujo el tamaño de las fuerzas vivas, y fueron acompañadas por un aumento de la inversión en la tecnología, tales como ametralladoras, artillería, tanques y aviones, aunque debe tenerse en cuenta que la aplicación de esta tecnología se mantuvo muy por debajo de los niveles europeos.

Probablemente el más gunshuku influyente ocurrió bajo la dirección del general Ugaki Kazushige (宇 垣 一 成, 1868-1956) en 1925, y Ugaki se dió cuenta de la necesidad de modernizar el ejército de Japón con el fin de seguir el ritmo de los grandes avances en la tecnología militar que se habían realizado en Europa durante los esfuerzos de la Gran Guerra. Los Ugaki se vieron frustrados por los elementos reaccionarios del ejército, así como por la falta de fondos, y los militares recurrieron cada vez más a los programas de educación espiritual relativamente rentables como los que habían sido iniciados por Tanaka Giichi después de la guerra rusojaponesa. Este enfoque define la política del ejército imperial hasta 1945. Esta doctrina militar se caracterizó por lo que Alvin Coox ha descrito como un Aborrecimiento de la defensa”, con pocas o ninguna disposición hecha a la entrega o retirada.

Además del cambio de énfasis en el concepto seishin (精神, conciencia, intención), los lazos entre los militares y las comunidades locales se fortalecieron mediante la expansión de las Fuerzas Armadas Imperiales, la Asociación Reservista y la creación de organizaciones como la red de Centros de Capacitación para la Juventud (青年訓練場 seinen kunren jo) creados en 1926 para proporcionar educación general y militar para
jóvenes de entre 16 a 20 años de edad. La necesidad percibida de una mayor influencia de los militares en la vida civil y la educación se vio reforzado por la creencia común de que la reciente derrota de Alemania no había sido causada por fallos estratégicos, sino por un colapso en el poder de combate del pueblo alemán, el llamado Dolchstoßlegende que a menudo se menciona en conexión con Erich Ludendorff (1865-1937) .

Al mismo tiempo, la opinión popular se desplazó hacia un apoyo a los militares, con la situación internacional y el deterioro de la inmigración de Estados Unidos, políticas consideran factores importantes en este desarrollo. A finales de la década de 1920, Japón en creciente aislamiento internacional debido a sus actividades militares en China fue acompañado por un aumento de la sentimientos nacionalistas que proporcionaron las condiciones para un resurgimiento del interés popular en el Bushido, el cual fue a su vez difundido de forma efectiva entre la población por los militares en cooperación con las autoridades educativas civiles.

El proceso de cambio en el ejército continuó hasta principios de la Era Showa, con cambios en la regulación de la formación en 1927 haciendo hincapié en la formación espiritual, y las órdenes del general Araki Sadao en 1.928 términos “negativos” como la “entrega“, retirada“, y la “defensa” fueron eliminados de los Principios Generales del Comando Estratégico (Tōsui Koryo) . Ya en 1922, el oficial del ejército Satō Kojiro (佐藤 鋼 次郎, 1862-1923) escribió que La educación militar de muchos países extranjeros hace mucho uso de los movimientos en el campo de batalla, pero yo no podía reconocer cualquier signo de esfuerzo extremo para cultivar el espíritu del soldado y la tradición marcial en una medida similar a la que hace nuestra nación“.

Incluso antes de 1929, Nitobe Inazo, que aún creía ser el inventor del Bushido, escribió con considerable orgullo que

“En la actualidad, el Bushido se enseña comúnmente en las escuelas. Además, de prácticamente todos los sectores de la estructura militar, incluyendo las organizaciones de educación y formación del ejército, que se pueden describir como “escuelas superiores del bushido. Con independencia de su rango, cada vez que un grupo de oficiales se reúne, el tema de su conversación es 90% Bushido

Si bien la declaración de Nitobe era una exageración, no hay duda de que a principios de la Era Showa comenzó un segundo auge del Bushido, alimentado por los militares. Por ejemplo, el primero de los dos volúmenes de texto de educación militar de 1930 Bujin no Tokuso (武人の徳操, Moralidad de militares), que fue representantiva de la unidad para la educación espiritual, se dedicó a la discusión del bushido

El Bujin no Tokuso fue uno de los primeros y más conocido de los textos de educación espirituales producidos tanto por civiles como el gobierno que “inunda el paísen el 1930.
Los autores del Bujin no Tokuso transmiten el sentido de un relanzamiento” del Bushido en la Era Shōwa, y el texto incluye una bibliografía y una visión general del Bushido moderno.

De acuerdo con este libro, todos los japoneses se habían convertido en soldados después de la Restauración Meiji, y llevó El espíritu Bushido del soldado de vuelta a sus aldeas donde se convirtió en la “moral nacional“. Sin embargo, durante las primeras décadas del Meiji, la gente se emborrachaba con las cosas y las ideas occidentales, y fue sólo después de la guerra chino-japonesa de que el mundo se dio cuenta de Japón y que los japoneses comenzaron a considerar su propio país, con la guerra rusojaponesa que actúa como el mayor estimulante de la actividad relacionada con el Bushido relacionados con activity.

La vista del bushido moderno en el Bujin no Tokuso correctamente destacó el papel de Occidente en el desarrollo del Bushido, pero no mencionaba ninguno de los textos de la década de los años 20 de la Era Meiji, que fueron los más fuertemente influenciada por el conocimiento de la posición de Japón en el mundo, perpetuando la creencia de que el discurso sobre el Bushido moderno comenzó con Nitobe Inazō, aunque esta afirmación era debida a la ignorancia de la existencia de trabajos anteriores incómodos para su anacrónico contenido.

La promoción institucional del Bushido en las eras Taishō y la temprana  Shōwa influyó notablemente en el desarrollo del concepto, sobre todo después de la introducción de oficiales militares en las escuelas públicas. Instituciones no gubernamentales también apelaron a Bushido en la década de 1920, aunque la eficacia de sus esfuerzos es discutible. Un ejemplo de esto fueron las grandes operaciones industriales tales como astilleros y fábricas, que lucharon en gran medida con la alta rotación de los trabajadores durante la primera mitad del siglo XX. La formación de “sociedades Nogi” (Nogi kai), en honor al General Nogi, en las fábricas durante la década de 1920 fue diseñado para inculcar lealtad a la empresa en los trabajadores, mientras que al mismo tiempo se avanzava en ideas nacionalistas como la ideología kokutai, Estas sociedades apelaban a la “flor del BushidoNogi Maresuke, en un intento de contrarrestar el pensamiento socialista entre los trabajadores de la fábrica con un llamamiento a la lealtad a la nación militarista y al emperador, además de a la lealtad a la empresa en cuestión.

Con respecto al volumen de publicaciones populares sobre el tema, el Bushido de principios de la Era Shōwa cobró un impulso significativo en torno a 1932, con Hiraizumi Kiyoshi y su influyente Revival de Bushidō (Bushidō no fukkatsu) que publicó el año siguiente. Signos del resurgimientonde Bushido ya podían verse a finales de 1920, en los escritos de intelectuales que resistieron esta tendencia y el militarismo asociado. Un pensador que criticó el Bushido de la época fue el poeta y crítico literario Hagiwara Sakutaro (萩 原 朔 太郎, 1886-1942). en su Principios de la Poesía de 1928, Hagiwara rechaza la noción de Japón como inherentemente militarista. Sintió que los japoneses eran vistos injustamente por los occidentales como un pueblo guerrero que amaban la guerra
y fueron el modelo de militarismo y el Bushido. En su lugar, Hagiwara argumentó, la naturaleza fraternal que hizo una experiencia más trágica de las guerras japonesas  que en otras naciones, dando al japonés una arraigada aversión por los conflictos. Según Hagiwara, Japón era en gran medida una excepción en el mundo en su falta de un Espíritu Bushido.

Otra figura pública que trata de superar el Bushido a principios de la Era Shōwa fue el publicista y jurista Hiroike Chikurō (廣 池 千 九郎, 1866-1938), que había estado familiarizado con el Bushido desde que el Fukyu Shigaku Zasshi publicó un artículo de Shigeno Yasutsugu sobre el tema en 1893 En su Tratado sobre la Ciencia Moral (Dōtoku Kagaku no ronbun) de 1928, Hiroike intentó diseñar una nueva base para la conducta moral a través del análisis científico” de la conducta moral y teniendo en cuenta a Confucio, Sócrates, Jesucristo, Buda, y los antepasados ​​imperiales japonesas. El objetivo final del proyecto de Hiroike era alentar a las personas a practicar la suprema
moralidadde la misma manera que estas figuras relevantes, y sus escritos eran relativamente pacifistas para su época.

Amigo de Nitobe Inazō que escribió el prefacio del Tratado, sin embargo, Hiroike criticó fuertemente el enfoque de Nitobe, especialmente en aquellos aspectos que también habían sido adoptados por los intérpretes más militaristas. La primera crítica de Hiroike sobre el Bushido de Nitobe, fue que también se podrían aplicar las teorías Bushido de Inoue Tetsujiro, sobre la confusió del Bushido con el Yamato Damashi. Según Hiroike, el espíritu Yamato era la raíz del Bushido, por la razón de que no solo valora las habilidades y valentía militares, sino que también hace hincapié en tener un adecuado caracter. Hiroike vio el espíritu Yamato como primario al Bushidoargumentando que a su vez tiene sus raíces en la moralidad suprema de los celestiales antepasados Para Hiroike, el Bushido era una ética de un clase específica lo cual era una forma mucho más baja de moralidad que la del espíritu Yamato con sus orígenes divinos.

En cualquier caso, bajo el clima totalitarista de los los años 30, desaparecieron todas las críticas al Bushido, enlazándolo directamente con la “Conciencia Nacional” (Kokutai) y la sumisión al Emperador, cuya falta era castigada con la pena de muerte.

En 1936, El Bushido había llegado a ser tan suficientemente establecido como para emplearse como base para los tribunales militares contra los jóvenes oficiales que protagonizaron la fallida “restauración Shōwa” siendo acusados de No defender las normas del Bushido.” En la década anterior a 1945, el Bushido encontró su camino en casi todos los trabajos sobre el espíritu y la ética japonesa, y las publicaciones sobre el tema alcanzaron niveles sin precedentes. Por ejemplo, el notorio Kokutai no Hongi (国体本義, Principios de la Política Nacional) incluyó una discusión del bushido, al igual que los 1.941 Senjinkun (戦陣訓 Instrucciones para la Guerra), y también se menciona con frecuencia en los debates Koron Chūō en la superación de modernidad (kindai no chōkoku) .

En 1942, un grupo de estudiosos cerca de Inoue Tetsujiro finaliza el Bushidō zensho, en 13 volúmenes, que sigue siendo un recurso importante en el tema y continúa siendo reimpreso hoy. Virtudes supuestas al “samurai”, tales como la frugalidad y la perseverancia frente a la adversidad eran ideales para una nación en guerra en varios frentes, y el ideal de absoluta lealtad estaba íntimamente ligada a la figura del emperador. Además, el gobierno estableció programas de radio sobre el Bushido destinados a difundir aún más el concepto entre la población. La promoción del Bushido en la propaganda oficial elevó el perfil del concepto, llevando a un aumento en los escritos populares sobre el tema semejante a la que tuvo lugar a finales de la Era Meiji, y dió como resultado una mayor adhesión a la interpretación ortodoxa” del tema.

El Bushido se convirtió en una parte importante e integral de la estructura ideológica de la época centrada en la figura del Emperador. La interacción de las teorías Bushido para civiles y militares y la propaganda fue un proceso igualmente complejo al que tuvo lugar a finales de la Era Meiji, y la perspectiva de una guerra total dio al Bushido gran urgencia y dirigió gran parte de su atención en temas relacionados con la muerte y el sacrificio. En este contexto, las obras Shoshinshū Budō de Daidoji Yuzan y Hagakure de Yamamoto Tsunetomo se hicieron más prominentes en el discurso del Bushido preguerra, Ambos textos fueron distribuidos por el estamento militar como materiales educativos, con una versión de bolsillo compilada por Watsuji Tetsurō del Hagakure para los soldados en 1.940, Propagandistas como Hashimoto Minoru designaron la primera línea de Hagakure como “el verdadero bushido,y un sinnúmero de textos debatieron el “espíritu del guerrero Hagakure”. Los aliados alemanes de Japón también se interesaron en la ética samurai, con Heinrich Himmler personalmente escribiendo el prólogo de 1937 Die Samurai de Heinz Corazza Ritter des Reiches en Ehre und Treue, publicado por el órgano central del partido nazi.

La omnipresencia del bushido en el “valle oscuroantes de 1945 se refleja en la dura
condena del tema inmediatamente después de la guerra. El ejemplo más destacado de esto es Sakaguchi Ango de (坂口 安 吾, 1906-1955) que escribe en 1946 Decadence”, una crítica devastadora de del Bushido. Más tarde, en 1949 sus Sentimientos de la Intelligentsia“, Sakaguchi se refirió a los seguidores del bushido comoenfermos mentales que sufren de los prejuicios más equivocados”. En el mismo año, Tanaka Hidemitsu (田中英 光, 1913-1949) en Sayonara” atacó específicamente la veneración del Bushido centrado en Hagakure que se había impuesto a Japón antes de la guerra.

Las versiones recientes del Bushido han sido despojados de sus asociaciones con la kokutai (política nacional) y la familia imperial, que eran inseparables del concepto cuatro décadas antes de 1945 De la multitud de ideologías que se desarrollaron en el Japón imperial y,
como escribe Carol Gluck, “han coexistido, solapada o interactuado entre sí,” la capacidad de recuperación de Bushido es excepcional. Fue rechazado o ignorado después de 1945, así como la mayoría de los similares conceptos militaristas y nacionalistas de la época anterior a la guerra. A diferencia de estas otras ideologías, sin embargo, el Bushido fue reintroducido en el discurso popular sólo dos décadas después del final de la guerra. Hoy en día, no se toma en cuenta cuando los políticos japoneses mencionan el Bushido en
debate parlamentario, y está siendo ampliamente debatido como una característica cultural que define a Japón.

La identificación del Bushido con el estado militarista significó que la reacción contra él fué mucho más severa después de 1945 de lo que había sido en la Era Taishō. El Bushido fue retirado del sistema educativo y militar de la posguerra, y fue ampliamente ignorado o incluso atacado, al igual que en 1949 la crítica de Tanaka Hidemitsu sobre la ideologia nacionalista. No fue hasta finales de 1960 que el Bushido de nuevo comenzó a atraer el interés de los estudiosos, escritores y el público en general, ya que la confianza nacional creció junto con la economía como para reconstruirlo. Mishima Yukio fue uno de los promotores más prominentes de Bushido en la posguerra, y sus llamados a fortalecer la nación tuvieron fuerza por sus habilidades literarias y suicidio.11 dramática Al mismo tiempo, el carácter marcial de Mishima de las Teorías Bushido centradas en Hagakure  generaron considerable malestar sólo dos décadas después del final de la guerra, y no condujo directamente a otro “boom Bushido”.

El mayor resurgimiento de la posguerra sobre el Bushido comenzó en la década de 1980buscando razones culturales o históricas para el escalonado crecimiento económico de la nación . Un nuevo “boom bushidō” se inició a finales de Shōwa y ha continuado en la Era Heisei con pocos signos de desaceleración.


 

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